miércoles, 2 de agosto de 2017

CampNaNoWriMo: antes, durante y después


¡Por fin he terminado un CampNano! Para los que no lo sepan, el Nanowrimo es un reto de escritura que se realiza en noviembre y que consiste resumidamente en escribir 50000 palabras en un mes. Así, sin vaselina ni nada. Para ir ensayando, en abril y julio se realizan algo así como campamentos del Nano, retos similares donde cada uno se pone su propia meta.

En abril me apunté pero apenas escribí nada. ¿Por qué? Pues por lo mismo de siempre. LA VIDA. Proyectos, lecturas, compromisos, fiestas, amigos, familia… cualquier cosa es una buena excusa. Además, soy una escritora lenta y me agobio mucho, necesito la mente despejada y que nadie me moleste ni esté detrás de mí para no romper la poca concentración que haya conseguido reunir. Esto es algo que me lleva ocurriendo años, y ha hecho que escriba bastante poco y en general relatos cortos o microrrelatos (más o menos los quepodéis leer en el blog), sobre todo para concursos, que es lo único que me motivaba algo más a dejar de lado el resto de asuntos.

Sin embargo, creo que gracias en gran parte al corrillo de escritores más o menos noveles (sí, y a la presión de Cerbero, para qué nos vamos a engañar), estos últimos tres meses me he forzado todo lo que he podido para ponerme delante de la libreta y del ordenador y escribir. Pero no ha sido hasta julio, con el CampNano, que me lo he tomado verdaderamente en serio. Y además de haber conseguido el objetivo que me propuse (20000 palabras), he sacado varias conclusiones que me gustaría compartir con vosotros: